Aunque quisiéramos extendernos explicando el enfoque de Comunicación Integradora y del Método MAGNET, en esta lección realizaremos un resumen de esta propuesta teórica y metodológica de Core&Message como una base necesaria para entender los tres pilares de la comunicación magnética: autoridad, estructura y conexión.

Hablar de las emociones es una conversación que parece que pasó de moda, pero cada vez se hace más vigente.  Es muy fácil “caer en la tentación” de elaborar mensajes que se separan de esa conexión humana, más aún cuando el origen de la información proviene de sistemas de automartización de información y la tecnología. Y para nada se quiere satanizar la gran herramienta que significan los avances tecnológicos y el desarrollo de la Inteligencia Artificial. La IA puede ayudarnos a producir contenido, ordenar ideas, investigar y generar procesos a menor tiempo y con mayor precisión.  Pero también trae un riesgo importante: cuando muchas personas se apoyan en las mismas herramientas, con los mismos patrones de respuesta y las mismas estructuras de información, la comunicación puede empezar a uniformarse. Existe el riesgo de sonar iguales, de perder matices, de diluir la voz propia y de dejar de expresar aquello que nos hace diferentes. La IA puede ser un respaldo extraordinario, pero no puede construir por nosotros un vínculo genuino con nuestra propia historia, con nuestras emociones, con nuestro cuerpo, con nuestra singularidad ni con la experiencia emocional de otra persona. Por eso, este enfoque de Comunicación Integradora vuelve la mirada hacia lo que no puede automatizarse del todo: las emociones, la humanidad, la calidez de la voz, evocar recuerdos a partir de anécdotas compartidas y la búsqueda interna con las preguntas que se necesitan para encontrar quienes somos y qué nos hace diferentes al resto.  La comunicación integradora nos invita a mirar hacia adentro para recuperar esa diferencia, reconocer nuestra autenticidad y expresarla como parte de nuestra identidad en permanente construcción.

Esto significa que, antes de preguntarnos ‘¿qué voy a decir?’, también necesitamos preguntarnos: ¿Conozco cuáles emociones se producen cuando estoy frente a un público? ¿Qué produce el miedo en mí? ¿hay algo que me haga diferente a las demás personas? ¿desde qué estado emocional suelo comunicar?’, ‘¿qué proyecta mi cuerpo cuando no estoy frente al público?’,  ¿Qué aprenden de mi las personas que me rodean? ¿cuál es mi disposición para escuchar?’, ‘¿qué intención quiero que mi audiencia sienta?’ y ‘¿qué relación quiero crear a través de mi mensaje?’.

Cuando nos detenemos  reflexionar sobre nuestra relación con nuestro ser interior y con el entorno, pasamos a un nivel de conciencia que muestra pistas sobre cómo crear el escenario emocional que necesitamos para entrenar en las habilidades de comunicación y oratoria. Estas preguntas nos sacan de una comunicación mecánica, impulsiva, sin orientación y defensiva, y nos llevan hacia una comunicación más humana y empática, en últimas, lo que hemos denominado una comunicación magnética.

Y aquí retomamos un concepto profundamente latinoamericano que nos ayuda a comprender mejor este enfoque: la idea de que somos seres sentipensantes, asociada al pensamiento del sociólogo e investigador colombiano Orlando Fals Borda. Desde esta mirada, no pensamos por un lado y sentimos por otro, como si la razón y la emoción fueran territorios separados.

Insertar foto de Orlando Fals Borda. Sociólogo e investigar colombiano.

Pensamos sintiendo y sentimos pensando. Desde el enfoque de comunicación integradora tendríamos que decir: “Comunicamos sintiendo y sentimos Comunicando”.

 Nuestra forma de comprender el mundo, tomar decisiones, aprender, escuchar, hablar y relacionarnos está atravesada por esa integración entre mente, emoción, cuerpo e historia personal. Por eso, en la comunicación no podemos desvincular lo que expresamos de lo que sentimos, ni lo que queremos decir de la manera en que nuestro cuerpo, nuestra voz y nuestra presencia lo expresan. El enfoque de Comunicación Integradora, proponemos que comunicar es reconocer que cada mensaje nace desde un centro, de quienes somos de forma única y excepcional y se vuelve visible cuando ese centro encuentra una forma clara, coherente y humana en dos vías: en una conexión interna con nuestro propio ser, y cuando disfrutamos de la capacidad de expresarse hacia afuera cuando se pone en diálogo con otra persona cargada igualmente de emociones, pensamientos y experiencias.

Entonces sabiendo que somos seres “Senti-comunicantes”, llevamos un mensaje cargado de significados, sentidos que se convierten en una extensión de nuestra identidad y pensamiento. Imaginemos a una persona que se encuentra desregulada emocionalmente, que no se ha dado cuenta cuál es su distintivo que le hace singular y de qué forma se diferencia de los demás. ¿Cuál sería el efecto que tienen sus palabras en otras personas y cómo podría lograr establecer relaciones profesionales, laborales, comerciales o de liderazgo?  ¿Crees que le hace falta desarrollar algo más para establecer un diálogo horizontal, expresarse con tranquilidad, transmitir calma y seguridad?

Cuando una persona aprende a reconocer sus emociones, puede regular mejor su pensamiento y el efecto que generan sus palabras o su lenguaje corporal cuando está en medio de una negociación salarial, presentación de un informe frente a socios o clientes o al dar un discurso frente a un público.  Cuando una persona se conoce a sí misma, puede comunicar con mayor autenticidad haciéndose diferente y destacando del común. Cuando entiende cómo procesa la información, puede ordenar sus ideas con más claridad. Cuando afina su escucha, puede responder con más empatía y menos reacción. Y cuando todo eso se integra, el mensaje deja de ser una simple exposición de datos y se convierte en una experiencia de presencia, vínculo y sentido desde su ser auténtico. Pero lo que más se reconoce en este proceso, es cómo se gana autoconfianza como un ser comunicante: una persona que pasa del nivel básico de hablar, enviando la información en un solo sentido, para establecer un proceso de comunicación, que implica un flujo de ideas, opiniones, aprendizajes y vínculo de doble vía. Es comprender lo que significa la existencia de otra persona comparte igualmente emociones, visiones de la vida y su autenticidad.

Por eso, la integración se comprende en las dos dimensiones del enfoque de comunicación integradora: